jueves, 12 de octubre de 2017

Los kilos del alma

Ilustración de Maliki 4 Ojos (Marcela Trujillo) del libro "Quiero ser Flaca y Feliz"


Esta semana la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reveló que las chilenas lideran el índice de obesidad en Sudamérica. Este estudio arrojó que el 32,8% de las mujeres tienen algún nivel de obesidad, mientras que el 63,1 tiene sobrepeso. Esto significa que solo el 5,1% de las mujeres chilenas mantienen un peso acorde a su tamaño y contextura. Sin duda alguna, estas cifras son alarmantes y demuestran una cruda realidad que se esconde bajo la alfombra.

Esta realidad no es ajena a mi vida, desde que soy adolescente tengo problemas con el peso. Mi madre (sin culparla) nunca se preocupó por una alimentación balanceada ni me incentivó al deporte. A los 15, me llevó al doctor para que tomara anfetaminas (era la moda del momento). Como fui una niña emocionalmente carente llené muchos espacios del alma con comida. A los 18 años pesaba cerca de 83 kilos y tenía una autoestima por el suelo.


Cuando me fui a la universidad la cosa se puso peor. A punta de completos y tallarines estudié periodismo en Santiago siendo conocida como el "terror de los carritos de sopaipillas". No me daba cuenta o más bien no quería, tomar conciencia de que ponía en riesgo mi salud y lapidaba cada vez más mi amor propio. A los 22 años me dolían las rodillas y andaba con un kilo de ropa encima para que "no se notara", ocultando mi vergüenza. Nunca me quise pesar, hasta que un día en el terminal de Tur Bus en la capital (nunca lo olvidaré) vi una pesa y lo hice, la pesa marcó tristes 98 kilos.


Llegué a mi ciudad natal, Puerto Montt, y me empecé hacer cargo (según yo) de este problema que arrastraba hace años y comencé a tomar Sibutramina (prohibida en el mercado)y logré bajar 15 kilos. Como todas saben, esas pastillas tienen un efecto rebote considerable, por lo que llegué al tope de mi obesidad con 105 kilos.



Tras esta negra realidad, empecé hacer de todo para bajar de peso, hice todas las dietas existentes (incluidas la del melón y del lagarto), me metí al gimnasio decenas de veces pagando el año entero pensando que, por la inversión realizada, me obligaría a ir y fui tres veces. Si supieran cuanto intenté bajar de peso ...

Después de una ruptura amorosa de ese tipo de relación tóxica, tóxica, tóxica, a los 28 años empecé a tomar las riendas de mi vida con ayuda sicológica y siquiátrica (lo mío era más que un problema de kilos, eran toneladas de dolor en el alma). Me di cuenta que la única persona que me podía sacar de la depresión era yo y decidí operarme. En el 2008 me hice una manga gástrica. Tomar esa decisión requiere valentía pero era la única salida para esa infructuosa lucha. Claro que quedé con secuelas como gastritis crónica y presión baja

Inicialmente mi experiencia no fue muy positiva; en realidad el post operatorio es complejo. Vómitos, dolores de estómago, frío, debilidad y un estado sicológico confuso acompañaron mi rápida y eficaz baja de peso. Una cosa es lo que dice la balanza y otra muy diferente es la imagen mental que se tiene de si mismo. La única manera en que veía cambios, era al mirarme en fotos porque mi mente aún era "gorda" y sigue siendo "gorda". Me costó años acostumbrarme a mi nuevo "yo", un "yo" que no conocía y me empezaba a gustar. 

Con este cambio exterior (hay muchos cambios más que son materia de otro relato sobre las cirugías plásticas), vinieron muchos interiores; sentía más seguridad, amor propio y orgullo por tomar esa difícil decisión. Pero ............no todo lo que brilla es oro  (nunca fue oro en realidad) el tema de la obesidad tiene millones de aristas y, desde mi punto de vista, lo medular está en nuestra relación emocional con la comida.

Hace una semana estoy leyendo el libro de la sicóloga Karolina Lama y la ilustradora Maliki 4 Ojos, "Quiero ser Flaca y Feliz" - Para las gordas que quieren ser flacas y para las flacas que quieren ser felices-, y esa sola frase me quedó grabada a fuego y confirmó varias teorías que elucubro sobre la eterna lucha contra el sobrepeso en base a mi experiencia:

-  Ser flaca no te hace feliz: cuando logras la meta de ser "flaca" empiezas a notar millones otros defectos, celulitis,flacidez, estrías, se caen las tetas, te salen arrugas, en fin ... y comienza nuevamente el círculo vicioso de la inconformidad y un derroche de plata infinito al más puro estilo ensayo y error.   
-  Tener sobrepreso no es un pecado o un atentado a tu salud, hay muchas mujeres saludables con sobrepeso pero que se alimentan bien (ese es otro tema)y se aman a sí mismas.
-  Comer en exceso es una adicción e irá contigo a la tumba si no trabajas tu mente y relación con la comida. Siempre digo "me operaron la guata, no la cabeza". El cambio de hábitos te asegura el éxito (es más difícil que la cresta).
-  Ninguna operación asegura felicidad.
- Cada una construye su realidad y es consecuencia de sus decisiones. Si quieres mejorar tu calidad de vida o estás aburrida de sentirte mal contigo misma la solución está en tus manos. Todo está en tu mente!!!!!!

Hoy, a mis 38 años, me siento mucho más segura, linda y tranquila. No tengo el peso que quiero (estoy a dieta y con personal trainer). Sé que continuaré luchando con el peso el resto de mis días (subo y bajo todo el tiempo) pero esa lucha no es en vano, porque además de los kilos que bajé, le quité toneladas de peso en mi mochila. 

1 comentario:

  1. Lore,mi admiración hacia ti crece crece, no sólo por tu valentía, consecuencia, voluntad y resistencia....por todo lo que ya has hecho y sigues haciendo para construir o pro formatear tu BIEN-ESTAR .....punto aparte x lo buenamoza y tanto sex-appeal que te envidiamos....y también por ser capaz de compartirnos tu dolores y potentes logros.....y contribuir así a ayudar a tantas otras personas que han padecido padecen limoso y aúno tiene las palabras para identificar o pedir SOS.....eres una bella, valiosa y hermosisima persona Lorena, más allá de los kilos que subas o bajes....haz lo imposible por no olvidar eso que es esencial par a retroalimentarte y autofortalecerte en tu camino de sanación ... y si dudas....llámanos que de seguro habemos muchas amigas y amigos para apuntalarte!!!!

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